|
Maíz en Argentina: Un Cultivo Clave para una
Agricultura Sustentable |
Autores: Ing. Agr.
MSc. Mario Bragachini, Ing. Agr. José Peiretti
Proyecto Eficiencia de Cosecha y Postcosecha de Granos
INTA Manfredi
Eficiencia de cosecha:
El área de siembra de
Maíz en la campaña 2004/2005 es de aproximadamente 2,41 millones de ha, de las
cuales 2,18 millones de ha se cosechan como grano seco o con alta humedad para
forraje y 230.000 ha son destinadas a silaje de Maíz o consumo directo.
Si en las 2,18 millones
de ha, el promedio de pérdidas durante el proceso de cosecha, es de 385 kg/ha
(un 5,5% del rendimiento potencial promedio), las pérdidas equivalen a 839.300
tn valuadas en 61 millones de dólares, de los cuales se aspira a recuperar unos
75 kg/ha (20%), valuados en 12,2 millones dólares/año, esto equivale al valor
de 106 cosechadoras nuevas.
Tabla 1. Pérdidas
en el cultivo de Maíz y sus tolerancias. Fuente: INTA Manfredi
| MAÍZ |
PÉRDIDAS |
TOLERANCIA
para 7000 kg/ha |
| Tipos
de pérdidas |
kg/ha |
% |
kg/ha |
% |
| Precosecha |
65 |
0,9 |
0 |
0 |
| Cosechadora |
320 |
4,6 |
210 |
3 |
| Total
de pérdidas |
385 |
5,5 |
210 |
3,0 |
|
|
|
Cosechadora 320
kg/ha |
| Tipos
de pérdidas |
kg/ha |
% |
kg/ha |
% |
| Cabezal |
233 |
72
* |
130 |
62
** |
| Cola |
87 |
28
* |
80 |
38
** |
* Porcentaje sobre un
100% de pérdidas por cosechadora de 320 kg/ha;
** Porcentaje relativo sobre el total de la tolerancia de pérdidas
ocasionadas por la cosechadora 210 kg/ha.
Aclaración: las
tolerancias son orientativas porque dependen mucho de la situación del
cultivo, si el rendimiento es menor o mayor al indicado se debe dejar de lado
el porcentaje y mantener las tolerancias en kg/ha. Si el cultivo se encuentra
volcado y/o con ataque de Diatraea, las tolerancias son mayores.
Dentro de las pérdidas por cabezal podemos determinar:
Tabla 2.
Pérdidas por cabezal (fuente: INTA Manfredi)
| Cabezal |
Pérdidas |
| Tipos
de pérdidas |
kg/ha |
% |
| Espiga |
77 |
33 |
| Desgrane |
156 |
67 |
| Total
de pérdidas por cabezal |
233 |
100 |
Como se puede ver
claramente en las evaluaciones de pérdidas durante el proceso de cosecha de
Maíz, la eficiencia de recolección del cabezal es la clave para reducir
pérdidas dado que en promedio el 72% de las pérdidas por cosechadora se debe a
la recolección y el 28% a la trilla, separación y limpieza.
Cuando estos porcentajes
son alterados, aumentando las pérdidas por la cola de la cosechadora, la causa
generalmente es por mala regulación del cabezal (excesivo corte de plantas y
aumento del índice de alimentación no grano) también puede contribuir el mal
estado del cultivo (vuelco por causas climáticas o bien por ataque de gusano
perforador del tallo - Diatraea.).
Los cabezales de nueva
generación desarrollados en Argentina están tecnológicamente preparados para
trabajar con alta capacidad de trabajo y una alta eficiencia de recolección,
equiparando a los mejores del mundo.
La tabla 2 da una idea
clara de donde se producen las pérdidas en estos nuevos cabezales, dado que del
100% de las pérdidas por cabezal, el 67% es por desgrane y ello se debe a una
mala regulación de las chapas espigadoras o bien a un cultivo de plantas y
espigas muy desuniformes en su tamaño, o bien fue cosechado con un cabezal sin
kit de chapas espigadoras regulables desde la cabina del operador.
Evolución del mercado de cabezales maiceros de los últimos 15 años
Figura 1:
Evolución
del número de unidades vendidas de cabezales maiceros en Argentina en
los últimos 15 años. Fuente: INTA Manfredi.
Aclaración: en los
últimos años el ancho de labor promedio vendido, creció de 9,5 a 10,7 hileras
a 0,525 m.
Análisis del mercado
Como negativo el mercado
ofrece un área de siembra con lenta recuperación. En la campaña 2004/2005
solo se sembraron 2,41 millones de ha, con un incremento del 8% respecto a la
anterior campaña que como se sabe fue una de las más bajas de los últimos
años.
Como positivo para la
venta de cabezales se encuentra:
-
El aumento de la
venta de cosechadoras, con 2560 unidades en la campaña 2004 versus 560
unidades del año 2002 y 2334 del año 2003.
-
El cambio de
espaciamiento entre hileras de 70 a 52,5 cm casi generalizado, dejando un
saldo importante para el recambio de cabezales.
-
Mayores exigencias
de recolección por mayor rendimiento de los cultivos en la actualidad (S.
D., genética, híbridos simples y Bt, fertilización balanceada, siembra
neumática, rotación del cultivo).
-
Como favorable
también se puede mencionar las altas prestaciones, compatibilidad
tecnológica y de prestaciones de los cabezales nacionales con respecto a
los de origen Brasileño y Americanos, con ventajas de precio importantes a
favor de los nacionales. Representatividad
de la industria nacional: 95%.
-
Envejecimiento del
parque y necesidad de requipamiento, falta de reposición acumulada. En los
años 1999, 2000 y 2001 el mercado estuvo a un 50% del nivel ideal de
reposición (1000 cabezales/año), por lo tanto existe un retraso de
equipamiento importante.
Todos estos factores
presionaron para que la venta de cabezales en el 2004 fuera record de los
últimos años, con un incremento del 16% respecto al año 2003.
Tendencias tecnológicas de un cabezal maicero actualizado
-
Puntones y capos de
perfil bajo y agudo, de fácil regulación, con sistema de plegado sencillo y
de rápida remoción. Material de construcción liviano, preferentemente de
plástico con diseño reforzado, capaz de penetrar debajo de plantas caídas,
levantarlas y entregarlas individualmente erecta a los rolos de tracción.
-
Bastidor con un
diseño de ángulo de trabajo tal que permita a los baldes de la cadena rozar
el suelo en su punto más bajo.
-
Cadenas recolectoras
con gran amplitud de ingreso de plantas y cucharas concéntricas de fácil
regulación tanto en la velocidad como en la tensión.
-
Rolos espigadores o de
tracción de perfil cuadrado o pentagonal, diseño tronco-cónico, con chapas
plegadas de fácil recambio o bien de bordes cortantes, que realicen un
quebrado del tallo sin llegar a cortarlo volviéndolo mas frágil (Figura 2).
-
Placas espigadoras con
diseño que eviten el desgaste y el corte de plantas y además dispongan de
fácil regulación mecánica, preferentemente hidráulica o eléctrica desde
la cabina del operador, con un indicador de referencia ubicado en un lugar
visible para el conductor (Figura 1).
-
Placas gramilleras de
fácil regulación y resistente al desgaste.
-
Válvulas de
retención de espigas de goma, de buen diseño y fácil recambio.
-
Sinfín con gran
altura de alas para espigas de gran tamaño paso amplio y bajo régimen de
giro. Alabes entrecruzados en su parte central para una mejor alimentación
central de cilindro trillador. Palas entregadoras centrales con diseño
tangencial para evitar el voleo de espigas. Zafes del sinfín de alta
sensibilidad y duración.
-
Pantalla de alambre
reforzada ubicada sobre el embocador para evitar el voleo de espigas por parte
del sinfín.
-
Puntones laterales de
diseño agudo, de perfil suave y alto, con su parte superior ancha para guiar
a las plantas sin provocar el desprendimiento de espigas.
-
Cabezales livianos,
con facilidad de adaptación a las diferentes distancias entre hileras de 52.5
a 70 cm.
-
Cajas de mandos
construidas de material liviano y equipadas con zafes individuales por hilera
(cuerpo), con alta sensibilidad y duración.
-
Facilidad de
adaptabilidad de la velocidad de giro del cabezal para diferentes estados del
cultivo y cosechadoras, en un futuro cercano las cosechadoras tendrán como
equipo estándar regulación de la velocidad del cabezal coordinado
automáticamente con la de avance de la cosechadora (Figura 2).
-
Equipamiento de
seguridad completo en lo posible bajo normalización IRAM, protección de
todos los órganos en movimiento, calcomanías de alerta y de regulaciones
elementales, detalles instructivos de funcionamiento.
-
Manual de
mantenimiento y funcionamiento correcto, con regulaciones básicas de acuerdo
al estado del cultivo.
-
Buena asistencia
mecánica y servicio de atención al cliente con disponibilidad de repuestos
en todo el país.
Trilla, separación y limpieza
Para la cosecha de Maíz
se requiere forrar el cilindro, colocando una chapa que cierre el espacio
entre barras batidoras, colocar un cóncavo especial para cosecha gruesa y un
cilindro de alta inercia con buen variador del régimen de giro, para adaptar la
agresividad de trilla a los diferentes estados del Maíz o bien a las
condiciones ambientales cambiantes durante el día, el resto es solo regular la
separación del cóncavo con el cilindro, siempre más abierto en el ingreso y
más cerrado a la salida para lograr una trilla progresiva.
Si el cabezal esta bien
regulado solo deberían ingresar las espigas a la cosechadora y con esto lograr
que la trilla, separación y limpieza del Maíz sea una tarea sencilla. De todos
modos, el kit de sensores y monitores de pérdidas resulta de mucha ayuda para
controlar los niveles de pérdidas por cola y hacer un buen aprovechamiento de
la cosechadora.
Además de lo mencionado
anteriormente, lo que hoy se demanda de una buena cosechadora, es que circule
por el campo, con buena transitabilidad, sin generar huellas y densificación de
suelo (compactaciones), para ello la cosechadora, el tractor y la tolva deben
estar equipadas con neumáticos que soporten la carga con baja presión de
inflado (altos, anchos y con carcazas radiales en los posible).
Además se requiere
tambien que el material que salga por la cola de la cosechadora sea distribuido
uniformemente en todo el ancho del cabezal para ello un buen desparramador de
doble plato es suficiente; un esparcidor de granza centrífugo completa el
trabajo para siembra directa..
Otra cosa muy requerida
por los productores líderes es el monitor de rendimiento con GPS y un programa
para confeccionar mapas de rendimiento.
El cultivo de Maíz
junto al sorgo granífero y el trigo son los que más carbono pueden aportar al
suelo, para una secuencia de cultivos sustentables.
Un Maíz de 10.000 kg/ha
de grano en relación a una Soja Grupo IV de 3.000 kg/ha, aporta cinco veces
más carbono al suelo en la parte aérea (aspecto fundamental para mejorar el
contenido de M.O.), dejando además una porosidad mayor en los primeros
"cm" del suelo por la cantidad y calidad de las raíces en cabellera
que poseen, de allí que cualquier aspecto de manejo que le permita elevar la
competitividad del cultivo de Maíz en Argentina, posibilitara alcanzar el
crecimiento del área de siembra de 2,4 a 4 millones de ha fijado como meta para
los próximos 3 años.
Mayor producción con
sustentabilidad del ambiente productivo.
Figuras
Figura 1: Corte
de un modulo del cabezal maicero con el kit de regulación electrica o
hidraulica de las placas espigadoras o cubre rolos, desde la cabina "en
tiempo real", esto permite adaptar el cabezal a las diferentes
situaciones del cultivo y evitar pérdidas importantes.
Figura 2: Buena
regulación de la coordinación de velocidad de avance con el régimen de giro
de los rolos espigadores: A) Comienzo de trabajo de los rolos espigadores, B)
Espigado en las 3/5 partes del recorrido de los rolos espigadores, C) Fin del
trabajo de los rolos espigadores y transporte de la espiga por las cadenas
recolectoras al sinfín.
Figura 3: Cosechando
Maíz.
Figura 4: Cosechando
Maíz.
Figura 5: Cosechando
Maíz.
Autores:
Ing. Agr. MSc. Mario Bragachini
Ing. Agr. José Peiretti
Para mayores consultas:
Proyecto Eficiencia de Cosecha y Postcosecha de Granos
Unidad Ejecutora: INTA EEA Manfredi. Ruta Nac. 9, km 636. (5988). Manfredi.
Córdoba.
Tel/Fax: (03572) 493039
Web: www.agriculturadeprecision.org
Email: agprecision@correo.inta.gov.ar
|