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Autor: Ing. Agr. M.
Sc. Mario Bragachini,
Del total de las exportaciones argentinas, unos 25.000 millones de dólares/año, el 60% lo representan los commodities agrícolas, y el complejo agroindustrial (materia prima y las manufacturas de origen agropecuario). En el año 2000 se logró el 3er. récord de exportación del rubro. Si bien la Maquinaria Agrícola posee un muy bajo nivel de exportación, es oportuno destacar que por cada dólar exportado del complejo agroindustrial, va implícito un porcentaje importante de valor agregado como Maquinaria Agrícola y Agroparte y el trabajo de 22.600 argentinos dedicados a la fabricación, venta y mantenimiento de la maquinaria, contribuyendo significativamente al logro de la competitividad del sector agropecuario, aún frente a sus pares fuertemente subsidiados. Según se desprende de un informe preliminar, realizado por el Centro de Desarrollo Empresarial de Rafaela, para el Magic/CFI en agosto de 2001, con datos de diversas fuentes oficiales y privadas, la distribución geográfica de las 665 empresas de maquinaria agrícola y agropartes (con más de 5 personas ocupadas), se concentra, casi la mitad, en la provincia de Santa Fe: 307 empresas (47% del total); Córdoba posee 160 empresas (24%), Buenos Aires 132 empresas (20%) y Entre Ríos 34 empresas (5,2%). Las restantes 22 empresas (3,4%) se distribuyen en Misiones, Mendoza, Tucumán, Chaco, La Pampa, San Luis, San Juan, Río Negro y Salta. Del costo total de producción de los granos en promedio la Maquinaria Agrícola representa el 40%, la semilla el 12%, los agroquímicos el 10% y la comercialización el 38% aproximadamente según diferentes cultivos. Del total del mercado de la maquinaria agrícola, el 65% es de origen nacional, el 30% es de origen Brasilero y el 5% de otros países, siendo los principales EE.UU., Alemania, Bélgica e Italia. O sea que del total exportado como commodities y manufactura, el sector de la Maquinaria Agrícola aporta una cuota importante de valor agregado con alta demanda laboral y tecnología; razonamiento que nos lleva a pensar que existen rubros como las sembradoras de Siembra Directa donde las máquinas nacionales representan más del 90% del mercado, siendo Argentina uno de los países productores de soja a un costo muy competitivo, existe suficiente motivo para merecer el apoyo oficial necesario para la exportación de sembradoras como paquete integral de siembra directa. El hecho que Argentina sea competitiva para producir granos y año tras año mejore su nivel productivo con volúmenes de producción récord en los últimos 12 años donde pasó de 35 a 65 millones de toneladas de grano con un crecimiento anual promedio del 7%, no indica que la demanda de maquinaria lo haya acompañado, observándose una fuerte caída de la inversión en maquinaria, agropartes y repuestos, como lo aclara el siguiente cuadro.
Evolución entre el promedio de los años 97/98 y 99/00 (39,4% menos)
Es evidente que mayor producción de commodities con aplicación de tecnología tranqueras adentro no siempre indica mayor rentabilidad y mayor capacidad de inversión, y de hecho que eso es lo que está pasando en Argentina donde se suceden año tras año los record de producción física de granos, pero con menor rentabilidad y menor valor agregado en horas hombre. Para transformar el Agro Argentino de productor de commodities a productor de góndola o productor para abastecer supermercados, son necesarias decisiones macropolíticas para lo cual se hace imprescindible crear el Lobby del Agro que hoy no existe como muy bien lo indica Rosendo Fraga en un reciente artículo publicado en la revista CREA donde destaca que el sector agropecuario es uno de los más dinámicos de la economía argentina, pero carece casi completamente de representación en el ámbito político y nadie parece admitir el elevado costo de semejante indiferencia. Rosendo Fraga también escribe en la nota que de un total de 257 diputados nacionales, entre 20 y 30 deberían responder al voto del agro de acuerdo a su importancia en la macroeconomía. En una situación política como la actual, un bloque de esa magnitud sería decisivo para la gobernabilidad con representación del sector. Ante todo se presenta un problema, el voto del agro no existe en la política Argentina. Tanto en EE.UU. como en Europa el sector agropecuario tiene fuerza y está articulado, aunque no representa más del 5% de la población en ambas regiones.
Análisis del cuadro Evolución del Mercado de la Maquinaria Agrícola 97/98/99/2000 de la página 2. Del análisis del cuadro se desprende que existen rubros que superaron el 25% de caída del mercado promediando los años 99/00 con respecto al promedio del 97/98. Tractores, sembradoras para labranza convencional ya sea grano fino o grueso, equipos de labranza primaria y secundaria, discos, rejas y cinceles (venta al público) rubros que se justifican frente al cambio productivo experimentado por Argentina con una adopción creciente de la Siembra Directa llegando a valores del 32% en la campaña 99/00, del 47% campaña 2000/01 y una estimación del 60% en el 2005, con zonas como el departamento Marcos Juárez (Cba.) donde la S.D. supera ya el 90% del área. La Siembra Directa reduce en un 60% el consumo de gas oil tranqueras adentro (índice de uso de la maquinaria agrícola y del tractor). Otro rubro con fuerte caída son los equipos de riego de todo tipo, eso se explica por la caída del precio de los granos y el desproporcionado aumento del gas oil y la energía eléctrica que deja a esta tecnología poco competitiva. Las máquinas ordeñadoras están influenciadas por la caída de rentabilidad de los tambos frente al problema de aftosa y la caída de las exportaciones de productos lácteos a Brasil frente a la pérdida de competitividad por la devaluación del real. (38% en lo que va del año 2001). Otro rubro donde las ventas se redujeron de manera explicable son los cabezales girasoleros, dada la fuerte reducción del área de siembra (casi el 40% en el 2000) por diversos factores como caída de precio del aceite y falta de competitividad del girasol frente a la soja, esperando una recuperación del cultivo para el 2002. Muy preocupante es la caída de las ventas de cosechadoras y cabezales dado que ello condiciona la eficiencia de cosecha, sumando pérdidas de recolección para los 4 principales, cultivos (soja, trigo, girasol y maíz) del orden de los 1.000 millones de dólares/año (con anomalías climáticas "años niño"); un estudio de INTA indica que de haberse invertido en los 2 últimos años un 35% más en cosechadoras y cabezales se podrían haber recuperado 212 millones de dólares por año en las últimas 2 campañas, o sea que invertir 32 millones más por año en cosechadoras y cabezales amortizados en 8 años permite recuperar 212 millones/años constituyendo una factor de competitividad que no se puede dejar de ignorar, si deseamos seguir siendo competitivos con países como Brasil que realizan otro razonamiento. Brasil produce 93 millones de toneladas/granos y vende 3.890 cosechadoras/año, lo que significa 1 cosechadora cada 24.000 toneladas. Argentina produce 65 millones de toneladas/granos y vende 690 cosechadoras/año, lo que significa 1 cosechadora cada 94.000 toneladas. 3,9 a 1 es la relación, pero si tiene en cuenta el tamaño de las cosechadoras brasileras que es el 25% menor que las argentinas, la relación en lugar de ser 3,9 a 1 queda 2,9 a 1. Conclusiones: Brasil aprovecha parte de las pérdidas de cosecha para subsidiar la taza de interés "crédito Finame", aumentar la fuente de trabajo y reducir el gasto en contención social. En cambio nuestro país cada día debe destinar un porcentaje mayor del presupuesto en contención social, no atacando el problema de la falta de empleo en forma sistemática, lo que provoca una marginalidad creciente en las clases sociales de menores recursos, frustración de los profesionales y desmotivación en la inversión del sector empresario.
La pérdida de competitividad de la industria de cosechadoras nacionales se agrava año tras año y no existen razones de calidad y tecnología del producto ofrecido que lo justifique menos frente a las cosechadoras de origen brasilero. Otras razones como el costo argentino, la falta de créditos, las altas tazas de interés, la falta de una política nacional activa de apoyo a la industria, la asimetría cambiaria, sumado a las variaciones sorpresivas en las reglas de juego que proponen los gobiernos en los últimos años, pueden explicar junto a otras razones de carácter intrínseco de la industria esta realidad preocupante del sector que como en el caso del tractor la industria nacional prácticamente desapareció y en cosechadoras resulta imperioso actuar con urgencia para salvar esa fuente de trabajo y valor agregado de nuestra exportación granaria basada por ahora en commodities.
En resumen las perspectivas del Mercado de Maquinaria Agrícola Argentina con mayores probabilidades de éxito por rubro para los próximos 5 años son:
Cuando se analizan los factores que caracterizan al mercado y a la muy buena competitividad de algunos rubros como por ejemplo, sembradoras de Siembra Directa de grano fino y soja o pulverizadoras autopropulsadas o de arrastre o fertilizadoras de sólido y líquido o acoplados tolvas autodescargables o silos y secadoras, o maquinarias menores para cultivos intensivos de fruti-horticultura, por ejemplo o bien implementos menores y agropartes donde la industria nacional domina el mercado en más del 90%, es oportuno aclarar que dada la alta especificidad de la demanda que busca adaptación regional y frente a un mercado chico como sembradoras o pulverizadoras de 80 y 40 millones de dólares/año respectivamente repartidos en una oferta de 45 fabricantes en cada rubro, el número de equipos para cada fábrica reduce la escala de fabricación a niveles que resultan poco tentador para una multinacional o nuestros socios del MERCOSUR que deben desarrollar y fabricar una sembradora o pulverizadora para un mercado potencial muy reducido. Esto de ser competitivo en rubros específicos por fabricar máquinas adaptadas a las necesidades locales, se lo puede ver como una fortaleza del sector dentro del mercado interno pero como una debilidad frente a la exportación dado que muchas veces en el caso, por ejemplo de las sembradoras fuertemente adaptadas a la Argentina no se adaptan en ninguna otra región del mundo. En cambio en rubros como el tractor, la cosechadora, equipos de forraje, cabezales, ordeñadoras, equipos electrónicos, equipo de riego, donde el equipo de característica única a nivel mundial producido en escala se adapta bien a nuestro país, la desventaja competitiva se hace evidente y agudiza el problema de pérdida de porción del mercado, constituyendo una fuerte amenaza para la industria nacional. La realidad indica que la Maquinaria Agrícola Argentina sufre una fuerte caída de la demanda donde las cifras estimadas de 913, 812, 548 y 497 millones de dólares de facturación para los años 97/98/99 y 2000 respectivamente. Ahora bien si el análisis se centraliza en la industria nacional los números son aún más preocupantes dado que año tras año las multinacionales que dominan el mercado mundial de Maquinaria Agrícola (John Deere, Case/NH, Agco, Claas) vienen ocupando más espacio en el mercado donde solo John Deere posee una fábrica de motores, transmisiones y sembradoras en el país. Estas marcas junto a Valtra/Valmet y Same desde Italia, dominan el mercado de tractores. En el caso de cosechadoras el año 2000 finalizó con una venta de 697 máquinas, de las cuales las 4 marcas nacionales Don Roque, Vassalli, Bernardin y Marani vendieron 173 cosechadoras lo que da una participación del mercado del 24,8%. El resto 75,2% fue abastecido de la siguiente manera:
Pero la relación se agravó aún más en lo que va del año 2001, dado la fuerte devaluación de la moneda de Brasil que en lo que va del año supera el 30%, la falta de créditos, las altas tasas de interés de los Bancos Argentinos y la no inclusión del rubro cosechadoras en el bono del 14% de estímulo al fabricante por ser máquina autopropulsada. Estos factores confluyentes ponen a la Industria Nacional de Cosechadora en una situación desventajosa con alto riesgo de perder la fuente de trabajo agudizando la crisis social que vive el país. Para graficar aún más el problema se estima que el mercado de cosechadora en lo que va del año 2001 (enero/setiembre) se vendieron 500 máquinas de las cuales solamente 94 fueron nacionales lo que da una participación del mercado de solamente el 18,4% frente a 81,6% importadas. O sea que las cosechadoras nacionales pasaron de una participación del mercado del 24,8% en el 2000 a solo el 18,4% en lo que va del 2001 y las cosechadoras importadas desde Brasil de una participación del 53,2% en el año 2000 crecieron a un 67,6% en lo que va del año con una tendencia positiva frente a las actuales circunstancias que vive el mercado. O sea que exportar trigo a Brasil, commodities de 115 dólares/Ton producido con cada día menos mano de obra (trigo cosechado con cosechadoras brasileras en un 67%) y a cambio del trigo recibir cosechadoras de 9000 dólares/Ton con mucha mano de obra incluida, resulta una relación poco sustentable para un país que carece de puestos de trabajo; la apertura de la economía debe permanecer pero con reglas equitativas y autocompensadoras que no perjudiquen la generación y mantención de puestos de trabajo en nuestro país. Exportar competitivamente solo commodities resulta sustentable para cada día menos argentinos. La asimetría cambiaria del real frente al peso/dólar no solo le quitó competitividad a las cosechadoras nacionales en lo que va del año, sino que al resto de las cosechadoras importadas extra MERCOSUR dado que en el caso de EE.UU. (supuestamente el país líder en tecnología de cosecha) pasa de una participación en el Mercado de Cosechadoras Argentino en el año 2000 del 16,9% a solo el 11% actual, lo que demuestra que no es problema de tecnología la actual situación de preferencia del mercado.
Estado Actual del Sector de la Maquinaria Agrícola Las cifras de decaimiento del mercado de maquinaria agrícola y agropartes de los 2 últimos años no reflejan la realidad del sector, sino que por el contrario refleja a un sector que trata de agudizar el ingenio industrial y empresarial para enfrentar de la mejor manera posible la crisis económica, financiera y política más grave de nuestro país en los últimos años, agravada recientemente por los acontecimientos mundiales ocurridos luego del 11 de septiembre. Frente a ello el sector se está resistiendo a generar más desocupación, esperando que esta realidad sea solamente coyuntural y se generen políticas activas a corto plazo que produzcan la reactivación que todos esperamos. La evolución del sector a corto plazo pasa por una reactivación del mercado interno y ello depende de la rentabilidad del productor de grano, carne y leche, sectores tecnológicamente muy competitivos pero que por la coyuntura del país carecen de capacidad de inversión dado su fuerte endeudamiento, con altas tasas de interés y una agobiante presión fiscal. El Estado con el decreto 502/01, fijó un sistema de estímulo a la inversión en maquinaria que no alcanza a todos los rubros del sector quedando fuera las máquinas autopropulsadas; el resto que logra el estimulo del 14% para el fabricante debió trasladarlo el 100% al mercado por que este así lo exigía. La rebaja del IVA al 10,5% genera créditos de IVA difícil de neutralizar por que el fabricante vende su máquina con IVA al 10,5% pero paga los insumos y servicios con el 21% de IVA. Los bonos del 14% de estímulo para el fabricante son de lenta cobranza, lo que genera serios problemas financieros, por que ya lo trasladaron al precio final de la maquinaria. Estas sumatorias de factores internos y externos ponen al sector en situación de riesgo para mantener su fuente laboral, que a su vez se ve agudizado por los problemas climáticos como las inundaciones que dejan entre 4 y 5 millones de ha. productivas bajo agua, generando insalvables problemas de cobranza, situación que agrava aún más el problema financiero del sector dado que los concesionarios de las zonas inundadas se encuentran en cesación de pago, trasladando el problema al fabricante. En resumen estamos frente a un sector con dificultades debido a la situación de baja demanda del mercado por falta de rentabilidad del productor y también por la caída de la competitividad frente a la brusca apertura de las importaciones de países con fuerte asimetría cambiaria, pero debe considerarse que el sector de la maquinaria agrícola y agropartes es:
● Aumentar su producción - ● Incrementar la ocupación - ● Sustituir importaciones - ● Usar menos divisas - ● Potenciar exportaciones - ● Apoyar al campo - ● Aumentar la recaudación impositiva - ● Aportar más cargas sociales - ● Recrear más proveedores - ● Reducir las importaciones. Para que el cambio se produzca en forma rápida es conveniente que el sector realice un buen estudio de la realidad, pierda en parte el individualismo, se agrupe, trabaje en bloque considerando que algunos factores de esta realidad no son coyunturales sino irreversibles como por ejemplo:
Objetivo: ExpoChacra puede vender como mínimo 10 veces más. Esto no solo le permitirá mantenerce, sino crecer. Existen algunas estrategias alentadoras para transformar la próxima ExpoChacra 2002 en una Expo donde se generen importantes ventas al estilo Brasil y eso resulta muy positivo.
Objetivo a muy Corto Plazo Dentro del sector de la Maquinaria Agrícola Argentina existe una historia rica de creatividad, ingenio y mucho trabajo que ubica a nuestro país como pionero a Nivel Mundial en la fabricación de cosechadoras autopropulsadas, o sea que 90 años de trabajo en la industria de cosechadoras argentinas, puede rápidamente desaparecer frente a la coyuntura actual.Por lo tanto se cree necesario de forma urgente excluir al Sector Maquinaria Agrícola autopropulsada del régimen Automotriz del MERCOSUR, ya que ello impide ser destinatario del "BONO" de reintegro fiscal por el 14% que el gobierno implementó para el sector metalmecánico. Este bono del 14% en el caso del rubro cosechadoras podría en parte mejorar la competitividad del precio de la cosechadora nacional frente a las importadas de Brasil.
Conclusión y sugerencias finales Frente a este diagnóstico y con un panorama de fuerte necesidad de enfrentar la crisis con decisión y cierta audacia, se propone adaptar las empresas para responder a profundos cambios del sistema productivo demandante que no son coyunturales sino serán más profundos y dejarán fuera a quienes no se preparen y planifiquen a futuro sobre una realidad que responde a los siguientes productos:
En el aspecto netamente de producción el resumen de lo expuesto anteriormente indica un escenario con tendencias claras, que los proveedores de insumos deben tener en cuenta. Habrá una demanda más exigente en cuanto a tecnología, los insumos deberán ser acompañados de un asesoramiento integral a nivel de campo, en el rubro maquinaria agrícola, al crecer las máquinas en tamaño y sofisticación, los demandantes de mayor escala exigirán puesta a punto, servicio mecánico y repuestos, o sea ya no sólo se adquirirá una máquina, sino la máquina más conveniente a cada sistema productivo con argumentos demostrables y con la garantía de servicio integral. Los cambios de rumbo tendrán que ser estudiados en profundidad, pero los tiempos se acortan cada día más. Por lo tanto, se aconseja comenzar por una reingeniería industrial, mayor participación política del sector agropecuario y agroindustrial, elaboración de proyectos con alta dosis de ingenio, creatividad y audacia, alianzas estratégicas en todos los órdenes, mayor inversión en capacitación, definir políticas de crecimiento a largo plazo con reglas de juego perdurables en el tiempo, rápida solución del principal problema del sector productivo argentino (costo del dinero), reestructuración de la banca, con un giro hacia el servicio de la producción como elemento de reactivación y creación de fuentes de trabajo con alto valor tecnológico, que es en definitiva el objetivo de todo país con aspiraciones de crecimiento económico y social. En el reconocimiento del grado de desarrollo de los países en el mundo moderno ya dejo de tener importancia las riquezas naturales, sino por cuantas empresas con reconocimiento internacional posee un país. Como herramienta útil para mejorar la sustentabilidad laboral de los hombres y mujeres que en Argentina vivimos de la producción agroindustrial de alimentos debemos mirar hacía el futuro con optimismo y el convencimiento de que, lo que cada Argentino deja de hacer, nadie ni el mejor gobierno lo hará por él. Argentina debe abandonar la exportación de científicos, técnicos y personal capacitado y promover un cambio desde las bases a través del desarrollo de una gran cantidad de empresas Pymes capaces de generar productos competitivos en el mercado interno y de exportación con alto valor agregado. Un habitante del interior provincial le cuesta entre 3 y 4 veces menos al estado que otro que habita en una de las 3 grandes ciudades del país. Exportar solamente productos primarios con cada día menor valor agregado como lo son el trigo, soja, maíz y girasol, no posee sostenibilidad para el mercado laboral de nuestro país, ahora bien sí a partir de la potenciación de los factores productivos que ofrecen ventajas como lo es la producción agropecuaria, generamos los recursos para el desarrollo de Pymes con alta demanda laboral con especificidad tecnológica ubicada en el interior del país, entraremos a un camino con futuro para las próximas generaciones sin necesidad de emigrar para formar familias, con educación, salud y sustento económico, aspiración de toda persona digna que habita un país democrático. Este trabajo fue extractado y actualizado del estudio "Eslabonamiento Productivo del Sector de Maquinaria Agrícola Argentino" solicitado por el CFI y realizado por: Ing. Agr. M.Sc. Mario Bragachini y sus colaboradores: Ing. Agr. Axel von Martini, Ing. Agr. Andrés Méndez y el Sr Aldo Oscar, todos pertenecientes al INTA Manfredi Proyecto Agricultura de Precisión. El autor también agradece el aporte de información realizado por el vicepresidente de CAFMA, Sr Lelio Lambertini.
Anexo Como anexo se creyó conveniente incluir un resumen de un trabajo realizado por el Sr. Lelio Lambertini "La Industria Mecánico Agrícola" Precoloquio IDEA, 28 de agosto de 2001, Sta. Fe. Estas ideas resumen el pensamiento positivo y la fuerte convicción del sector maquinaria agrícola y agropartes de generar un cambio hacia el crecimiento como país exportador de mano de obra calificada basada en la Agroindustria de manera integral, con presencia de nuestros productos con calidad garantizada en todas las góndolas del mundo, como así también en las grandes muestras de productos tecnológicos para producir y exportar alimentos en forma sustentable. Exportar commodities es una "muletilla", muy utilizada para ubicar "o desubicar" el rol del sector. Italia, hoy es 3° país exportador de maquinaria agrícola. Hace 40 años no tenía la variedad, oferta, ni experiencia de Argentina. El mercado latinoamericano conoce, aprecia y distingue la flexibilidad de nuestra ingeniería, para hacer máquinas adaptables a demandas cambiantes por clima y suelo. Hoy el Mercosur, castiga a nuestros bienes de capital, que en todo el mundo se comercializan con créditos baratos a mediano y largo plazo. En Brasil los créditos son para las máquinas brasileras mientras que en nuestro país da lo mismo que el productor compre máquinas, nacionales o importadas con créditos locales, provenientes del ahorro nacional. El mayor impedimento, para vender al exterior, es "y han sido" las asimetrías o las desventajas competitivas. Toda la cadena de valor tiene en este complejo una excepcional gravitación, si se cuenta con un proyecto, siguiendo la estrategia con ese objetivo genuino. Desde Argentina se exportará ingenio, tecnología y mano de obra, en actividades que reclaman, dinámica adaptable, actualizada, para ser competitivos. La Industria Argentina acompañó al "Milagro" de la duplicación productiva en la década del 90. Genética, Investigación, conservación de suelos (que no son eternos), incremento de la productividad, sanidad, son logros y en ello trabaja el sector. No hay que esperar a crecer, exportando solo commodities: no debemos aspirar a ser el granero del mundo, sino el supermercado, no sólo de alimentos, sino de toda la cadena tecnológica, con mucho valor agregado. Son muchos los bienes de capital, utilizados para transformar con valor: granos, carnes, cuero, leche, fibras textiles, papel, lana, madera, con alta tecnología, a la que es necesario dotar buenos recursos humanos como soporte. Además la industria agroenergética, es otra alternativa a favor de conservar los recursos no renovables, protegiendo el ambiente. Sostener la estrategia de país industrializado, exportador de punta, obliga a cuidar la calidad de vida, preservando la ocupación, " cuando la tecnología provoca desplazamientos genera efectos sociales no deseados: la concentración en las metrópolis que hoy estamos sufriendo. Si hay una estrategia Argentina en el Mercosur, puede evitarse el desequilibrio. Hizo falta humanizar el trabajo rural, porque era la obligación de solidaridad, ...que empujo a los creativos, a desafiar al tiempo. Y en el mundo aun faltan medios, que Argentina los produce desde hace ya varias décadas, y allí también podemos ofrecer, nuestra experiencia. La tierra, da trabajo a muchos ... pero alimenta a todos. Nuestra estrategia válida deberá aportar logros sustentables, mejorando el perfil económico/social, creciendo, apoyado en la ciencia y la tecnología. La presencia del Estado y sus leyes marco, son necesarias, para hacer, el viraje hacia la meta. La estrategia implica aplicar políticas activas para estimular la producción y exportación, basado en un componente fundamental, capacitar,y formar para apoyar esas estrategias. Un período con indicadores de mejoramiento en las exportaciones, se ha manifestado cuando hubo apoyo oficial, pero no prosperó ... algo falló. Para armar la cadena de valor la integración territorial, será la "llave para entrar" a un camino de éxitos, creciendo, ubicando a Argentina, en aquello de ser mejores, en algo internacionalmente reconocidos, por continuidad y calidad con competitividad. Hay que difundir, que... Una fábrica de máquinas agrícolas, no es solo cortar acero y luego soldarlos bien, aunque sea con el robot, porque incluye toda una gama de especialidades como es la electrónica, la oleohidráulica, la química, la automatización y el uso satelital para la productividad incrementada. La robotización, en áreas fabriles también es aplicada para la tarea agrícola, de alta precisión, en especial en la recolección de frutas. La juventud, los profesores deberán intercambiar trabajo, estudiar, aprender, saber, ... pero saber hacer, en este mundo dinámico, para crecer, competir y exportar con valor. Nuestros bienes de capital pueden potenciar la especialización, también para vender y negociar, en toda la cadena. Si sabemos hacer y producir, también, hay que comercializar mejor. La Argentina debe convertir su ventaja comparativa, en un complejo competitivo que ubique a nuestro país en el mundo con alta tecnología, para el Comercio Exterior, la logística, etc. Nuestro país ha demostrado capacidad de tener ingenio y trabajo nacional en Argentina y en el mundo. Duplicar la producción granaria, producir leche suficiente, para además de consumir 200 lts anuales per capita, exportar. La lógica indica que llegaremos muy rápido a una producción de 100.000.000 Tn de granos, con alta competitividad. Eso nos permitirá ocupar nuestra gente fuera de las metrópolis, en trabajos bien remunerados, en modernos establecimientos, en zonas con gran aptitud para el desarrollo, con equidad social. La Argentina, produce alimentos, fibras textiles, agroenergía, madera, todo lo que la humanidad, en aumento, demandará en forma geométrica. Argentina, tiene que alentar a SU INDUSTRIA; NO DEBE COMFORMARSE CON VENDER EN EL PAÍS. La Argentina del 2010 necesita la genuina interacción sectorial-regional para mejorar el ingreso de los argentinos. Hay que Exportar y lo podemos hacer!! La eliminación de asimetrías, deben ser la asignatura principal del sector oficial, para que la industria local, esté en condiciones de ser competitiva. Y, para expandirnos hacia el mercado externo no será posible descuidar el mercado interno porque ello puede ser letal. La actividad productiva con una industria protagonista que genera ocupación, necesita de política crediticia, distinta a la actual. Si lo alcanzamos, el crecimiento será posible. La interacción agropecuaria / fruticultura / forestal y la industria, permitirá la retención de población en su lugar de trabajo, evitando la peligrosa frustración social.
Lelio Lambertini
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