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Autores: Ing. Agr.
Mario Bragachini,
Breve reseña histórica. Argentina es el país pionero en el desarrollo de cosechadoras de grano. Sur de Santa Fe, Centro y Sur de Córdoba y Noroeste de Buenos Aires
Buenos Aires
Córdoba
La década más floreciente de las fábricas de cosechadoras argentinas fue durante los años 1975 al 1985 donde llegaron a existir aproximadamente 15 fábricas en actividad, en solo 2 provincias, Santa Fe y Córdoba.
Como más importantes importadores de cosechadoras en esa década figuraba John Deere Argentina S.A., con cosechadoras importadas desde Alemania y cabezales sojeros de EE.UU. y Deutz Argentina S.A. con cosechadoras Deutz desde Alemania y Laverda de Italia. También en menor escala y prácticamente sin servicio técnico fueron importadas en esa década, cosechadoras Case Axiales y New Holland TR. todas axiales principalmente para semilleros. Durante esa misma década se desarrollaron mucho las fábricas de cabezales maiceros y girasoleros.
También en esa época aparecieron fabricantes importantes de cabezales sojeros específicos de reducido ancho rígido. Todas las fábricas de cosechadoras diseñaron su propio equipo. Vassalli, Bernardin, Senor, rotania, Alasia, Araus, etc. y también se iniciaron fábricas de cabezales que fueron totalmente equivocados en su diseño quedando en pocos años totalmente abandonados. Luego del año 1985 en adelante los cabezales sojeros exitosos fueron los flexibles flotantes, donde la empresa John Deere pudo extraer importantes ventajas comparativas. La industria nacional comenzó a fabricar adaptaciones de cabezales flexibles flotantes hasta el día de hoy que ya se abandonó esa fabricación. Los principales kit de adaptación, fueron Alcal de Firmat (Sta.Fe), Marinozzi de Laguna Larga (Cba.), Di Tulio de Firmat (Sta.Fe), Magliano de Laboulage (Cba.), Pic-Ser de Colón (Sta.Fe), Piersanti de Noetinger (Cba.), etc. generando una muy buena demanda de mano de obra ya que se reconstruía el 50 % del cabezal triguero para transformarlo a sojero (molinete, flexible, sinfín, etc.) que con el tiempo fue desapareciendo Luego del año 85 hasta el 90 comenzó un crecimiento en la demanda de cosechadoras de mayor capacidad y equipamiento tecnológico con el crecimiento del cultivo de soja y el aumento de rendimiento en los cultivos de trigo y maíz principalmente. Allí comenzó un revolucionario cambio de diseño respondiendo a un mercado mas exigente que algunos fabricantes argentinos pudieron alcanzar como, Roque Vassalli S.A. que fabrica la Vassalli 1200-1500 en esa época año 90 ya comienza a fabricar cosechadoras, Vassalli Fabril con la firma Don Roque, Bernardín también produce su modelo de mayor tamaño y tecnología, modelo M23, Arauz produce los modelos 530 y 610 Jumbo, Marani su modelo 2140. Gema mediante un convenio con Senor, fabrican la Senor B6 mejorada, Aumec también fabrica un modelo 1270 de gran tamaño como así también Alasia/Prats, Susana y Rotania en esos años fabrica su modelo de 1,20 m. de ancho de cilindro y nueva tecnología. En esos años se invirtió mucho en desarrollo de nuevos prototipos, que el mercado respondió adquiriendo los nuevos modelos que en muchos casos necesitaban mayor desarrollo antes de su lanzamiento. En esa época también se comenzó a sentir el problema de la fuerte atomización del mercado y los mayores problemas surgieron a partir del convenio MERCOSUR y la apertura de la economía que puso a la industria nacional a competir en iguales o desventajosas condiciones de costos, tecnología de producto y proceso de fabricación. Desde el año 90 en adelante ocurren dos fenómenos que produjo el cierre del 70 % de las fábricas de cosechadoras en nuestro país. Primero el cambio del mercado hacia cosechadoras maxi, con mayor ancho de cabezal 30 pié, más de 260 CV de motor, gran capacidad de tolva y una capacidad de alimentación muy superior a lo conocido solo equiparada por la industria nacional recién en el año 2000 con el lanzamiento de la cosechadora Don Roque RV 170. Por otro lado la convertibilidad de la economía argentina y la devaluación de los socios Brasileños del Mercosur colocó a las cosechadoras John Deere, New Holland, Agco/Deutz y Massey Ferguson en ventajas comparativas que dificultaron la sostenibilidad de las fábricas argentinas y hoy solo Don Roque se encuentra trabajando en forma normal, mientras Bernardin y Marani producen muy pocas cosechadoras no superando entre todas el 25 % del mercado. La importación de Brasil de cosechadoras en algunos casos el producto contenía un % de equipamiento argentino que con el tiempo fue desapareciendo, el éxito de los productos Brasileños estuvo en el producto ofrecido.
Evolución del Mercado de Cosechadoras.
Fuente: INTA Manfredi Aclaración: desde el año 1991 en adelante el tamaño de las cosechadoras demandadas creció en forma importante. También es importante destacar que desde el año 1985 hasta el presente la producción de grano creció en un 116% pasando de 30 millones de toneladas a 65 millones actualmente.
Análisis de la evolución del Mercado. La reposición de cosechadoras en la campaña 99/2000 fue un 45 % inferior al nivel del quinquenio 95/99 y un 42 % inferior al promedio de los últimos 15 años 85/99. El aumento productivo sufrido en los últimos años pasando de 35 a 65 millones de toneladas no fue acompañado en el crecimiento del equipamiento para cosecha, logística de almacenaje, secado, transporte, rutas y puertos. Actualmente existen en funcionamiento aproximadamente unas 18.000 cosechadoras de grano con un envejecimiento estimado promedio de 11 años, por lo que para mantener la capacidad de trabajo es necesario reponer como mínimo 1.500 cosechadoras/año teniendo en cuenta el aumento en la capacidad de trabajo de las cosechadoras de nueva generación. Paralelamente se produjo un leve aumento del área sembrada con un incremento significativo del cultivo de soja, sumado a un fuerte incremento de los rendimientos por ha. Estos cambios reducen significativamente la capacidad de trabajo (ha/h) por cosechadoras, dado que la capacidad de una cosechadora se mide en kg/h de un cultivo y no por ha/h (una misma cosechadora emplea prácticamente el doble de tiempo para cosechar una ha de trigo de 4.000 kg/ha., que otro de 2.000 kg/ha). En los dos últimos años se produjo un porcentaje de reposición de un 35 % inferior al último quinquenio y 54 % inferior al ideal de reposición para los actuales volúmenes de producción de 65 millones de toneladas de granos.
Porcentaje de venta de cosechadoras por provincias en los últimos años.
Fuente INTA Manfredi La involución en las ventas de cosechadoras y cabezales, provocó un envejecimiento del parque de 9,5 a 11 años con una reducción de la capacidad operativa y calidad de trabajo. Otro factor desencadenante de una mayor demanda puntual lo constituye el crecimiento del área de siembra de soja de un 20 % durante la campaña 2000/2001 en su mayoría grupo IV de maduración que en muchos casos maduran junto con el maíz de siembra temprana agudizando el problema. Frente a un fuerte crecimiento de la demanda de equipos de cosecha al pasar de 35 a 65 millones de toneladas, con un leve aumento del área sembrada y una caída de las ventas de cosechadoras y cabezales, la ecuación no cierra provocando la crisis actual, donde nos enfrentamos a una falta de oferta de equipos de cosecha en tiempo y forma, prolongando el período de cosecha de los cultivos maduros en el campo, aumentando los riesgos climáticos que perjudican la recolección de los granos en nuestro país. Ante esta situación las pérdidas por vuelco, desgrane natural y pérdidas ocasionadas por las cosechadoras, al tener que trabajar a velocidades excesivas en cultivos en malas condiciones de recolección, fueron estimadas (campaña atípica 1999/2000) para los principales cultivos del país en 900 millones de dólares, pudiendo haberse recuperado fácilmente más de 500 millones contando con el equipamiento necesario para cosechar en tiempo y forma los actuales volúmenes de producción. Las tormentas de lluvias prolongadas y fuertes vientos durante el otoño del 2000 provocaron vuelco de maíz, sorgo y desgrane en soja, agudizando el problema. No resulta descargar la responsabilidad de las pérdidas de maíz, soja, girasol ó trigo a la ocurrencia de inclemencias climáticas, mientras se llega 25 días tarde al momento óptimo de cosecha, no se puede ofrecer tanta chance al clima en un sistema agrícola que se precie como tecnológicamente avanzado. Frente a esta clara ecuación la pregunta es. De donde se obtienen los recursos para lograr el nivel de reequipamiento de equipos de cosecha necesarios?. Los recursos están solo que se dejan en el campo como pérdidas en cantidad y calidad de granos. Los 500 millones de pérdida que se pudieron evitar en la campaña 2000, significan nada más y nada menos que 3.500 nuevas cosechadoras correctamente equipadas y solo son necesarias reponer 1.500 por año para recuperar en parte la capacidad operativa perdida. Pero el nivel de reposición de las dos últimas campañas estuvo en un 54 % por debajo del requerimiento estimado como ideal. Si alguien estimó que es posible pasar de 35 a 65 millones de toneladas de granos reponiendo solo el 54 % de las cosechadoras del nivel histórico, se equivoca y las consecuencias las estamos sufriendo en un año con alta necesidad de recursos ya que los granos que se evitan de perder, son divisas genuinas para los productores y país. Implementar medidas que favorezcan el equipamiento de equipos de cosecha se hace prioritario y urgente, es el factor productivo de la agricultura argentina que ofrece el más alto y seguro retorno económico, no existe adelanto tecnológico que pueda superar el retorno de cosechar en tiempo y forma. La agricultura argentina creció de manera importante pero dejando baches como la infraestructura de cosecha, post cosecha y comercialización que requieren de una rápida intervención, de todos los involucrados en el sistema productivo, desde el productor, contratista, pasando por los acopiadores, exportadores, organismos de ciencia y técnica y por supuesto el estado como facilitador de política crediticia. Brasil actualmente vende 3.850 cosechadoras al año y produce solamente 93,6 millones de toneladas/año contra 65 millones de Argentina con ventas de solo 690 máquinas al año, o sea que en la relación producción de grano/cosechadora vendidas, Brasil vende una cosechadora cada 24.311 toneladas de cereal producido, en cambio Argentina vende solamente una cosechadora cada 94.202 toneladas producidas; Brasil presenta un índice de venta de cosechadora superior en relación a nuestro país de 4 a 1. Frente a la gran necesidad de generar ideas que puedan crear fuentes de trabajo genuina, fábricas de cosechadoras, cabezales, acoplados tolvas, secadoras, plantas de silos, camiones autodescargables, caminos y rutas, puede tener como lo indica el informe, una alta probabilidad de retorno económico. Además el generar fuentes de trabajo en el interior del país reduce el costo país en forma significativa, estudios recientes indican que un habitante en los grandes centros urbanos resulta 25 veces mas costoso al estado que otro radicado en el interior del país.
Situación Argentina en la eficiencia de cosecha en maíz, soja, girasol y trigo. Los 4 cultivos más representativos de la producción agrícola extensiva. La fuerte concientización lograda por el Proyecto PROPECO de INTA durante los años 1990/1995 se fue perdiendo, y hoy vuelve a tomar notoriedad y protagonismo debido a varios factores confluyentes que agravan la problemática de cosecha y post cosecha en Argentina. Argentina siembra anualmente unos 24 millones de ha. de los diferentes cultivos pero solo 4 de ellos girasol, trigo, maíz y soja representan 22 millones de ha/año por lo tanto se creyó necesario analizar por separado y en forma específica la situación de cosecha de estos 4 cultivos, comenzando por maíz. Para mayor información: Los autores esperan que las personas que lean el trabajo, puedan realizar aportes o mejorar la precisión de los datos estimados y lo hagan utilizando las alternativas indicadas. |