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Eslabonamiento Productivo del Sector Maquinaria Agrícola Argentina IV - Historia de la Maquinaria Agrícola Argentina

Autores: Ing. Agr. Mario Bragachini,
Ing. Agr. Andrés Méndez,
Ing. Agr. Axel von Martini,
Ing. Agr. José Monchamp
Colaboración en tipeado y diagramación: Sr. Aldo Oscar
Proyecto Agricultura de Precisión - INTA Manfredi

Este artículo forma parte del trabajo "Eslabonamiento Productivo del Sector Maquinaria Agricola Argentina", realizado para el Consejo Federal de Inversiones (Diciembre de 2000)

 

Comentario

La historia de la Maquinaria Agrícola en nuestro país se remonta al año 1878, año en que Nicolás Schneider comienza en Esperanza (Sta. Fe), la fabricación de arados (los primeros del país). A partir de estos años se fueron sucediendo distintos emprendimientos en tres sectores del país que son los que actualmente integran el polo de maquinaria agrícola propiamente dicho.

 

Sur de Santa Fe, Centro y Sur de Córdoba y Noroeste de Buenos Aires

En 1900 Juan y Emilio Senor comienzan la fabricación de carros y producen en 1922 la primera cosechadora argentina, de remolque para tiro animal.

En 1916 comienza Antonio Rotania, quien en 1929 fabrica la primera cosechadora automotriz del mundo.

Don Roque Vassalli, fabricó el primer cabezal maicero para trilla directa y más de 5 mil cosechadoras desde 1950.

Buenos Aires

Juan Istilart, que en 1910 produjo su trilladora a vapor.

Miguel Druetta, quien en 1929 produce la primera cosechadora autopropulsada del mundo con plataforma central.

Córdoba

Santiago Pussi, en 1941, en San Francisco comienza a fabricar cosechadoras , entre ellas las cosechadoras con orugas para arroz.

Carlos Mainero, en Bell Ville, quien a partir de 1944 produce uno de los primeros equipos del mundo para la cosecha de girasol.

 

La gran diversidad productiva y geográfica de la demanda de Maquinaria Agrícola de Argentina provocó la construcción y la adaptación de maquinaria específica que muchas veces y ante la poca apertura económica de años anteriores al 1980, orientó a un desarrollo industrial en forma artesanal, emergiendo en muchos casos pequeñas industrias familiares que partiendo de un taller, llegaron a desarrollarse como Pymes de buen nivel industrial con alcance local y nacional.

Argentina desarrolló de esta manera una gran cantidad de Pymes de maquinaria agrícola para satisfacer problemas específicos de mecanización donde las máquinas deben adaptarse a situaciones particulares de Argentina y muchas veces locales.

Un claro ejemplo son las características, únicas en el mundo, del tractor argentino, hasta 1980 (potencia menor a 85 CV, sin levante hidráulico de tres puntos), lo que provocó que los implementos a enganchar, para esta gama de potencia que mundialmente, (incluido el Mercosur) se fabrican para ser enganchados en tractores de tres puntos, fueran de arrastre.

Esta alternativa de no haber adoptado los tractores de gama baja e intermedia, el sistema de levante hidráulico de tres puntos, todavía hoy enmarca la Mecanización Agrícola Argentina en forma importante y limita la exportación de los desarrollos nacionales, dado que los implementos pequeños de arrastre solo poseen mercado en Argentina.

No existe razón agronómica que justifique tal situación, solo es entendible y justificable dado que la industria del tractor nacional no disponía de calidad en los circuitos hidráulicos de tres puntos, con control de esfuerzo y posición.

Estos aspectos influyeron más en producciones frutihortícolas, o de cultivos regionales intensivos que en los cultivos extensivos, producción de carne y leche.

En lo referente a cultivos extensivos, las particularidades constructivas de la Mecanización Agrícola Argentina, responden a la demanda y se relacionan con una característica particular de producción extensiva, con mano de obra rural de mayor costo que el resto de Latinoamérica, demandando Mecanización Agrícola con capacidades de trabajo con mayor semejanza a los EE.UU. que a Europa o al resto de Latinoamérica.

Por lo tanto la demanda de Mecanización Agrícola para cultivos extensivos a partir de 1980, eligió tractores de una potencia media superior a la latinoamericana y europea, algo inferior a EE.UU. y sin el poder adquisitivo de estos dos últimos, orientado a un menor equipamiento.

Esto originó una línea de tractores con características argentinas, tracción simple, con pocas aptitudes de hidráulico, toma de potencia no independiente, tractores de mas de 120 CV con TDP de 540 r.p.m. (característica única en el mundo), marchas no sincronizadas, cabinas no originales, etc., provocados por varios factores, bajo poder adquisitivo, costo elevado de la mano de obra en relación a países limítrofes, lo que da una necesidad de potencia de bajo costo.

Para formar equipo con tractores de diseños particulares, se diseñaron implementos particulares, para sistemas de producción particulares y hasta distancia entre hileras particulares. Esto de fabricar maquinaria adaptada a la demanda nacional y regional, presenta algunos beneficios en las ventas en el mercado interno, pero dificulta la adaptabilidad para su exportación.

Otro ejemplo: el 80% de la materia seca como forraje conservado del país todavía es heno, el cual comienza por ser cortado por un sistema de hélice deficiente, ideado para desmalezar o cortar cardo cuando no existían los herbicidas, esto provoca baja calidad de corte, menor rebrote de la pastura por muerte de coronas, incorporación de tierra a la andana, baja velocidad de oreo, etc., lo que desmejora la calidad final del heno.

O bien máquinas autopropulsadas de picado grueso para silaje hasta los años 89/90, algo prácticamente inédito en el mundo.

Las cosechadoras de grano hasta el año 1985 fueron fabricadas en un 95% en el país existiendo una diversidad de marcas y modelos que superaban las 18 fábricas. Vassalli, Bernardin, Senor, Araus, Susana, Rotania, Marani, Alasia, Daniele, Gema, Giubergia, etc. A esto se le debe añadir otras tantas fábricas de cabezales maiceros y girasoleros, las cuales por diferentes motivos fueron desapareciendo o cambiando de rubro.

La cosechadora Argentina también fue diseñada para satisfacer solamente el Mercado Argentino, salvo raras excepciones para mencionar como emprendimiento concreto de exportación y fabricación fuera del país. Vassalli en 1970-1975 instaló una ensambladora de cosechadoras en Brasil y Mainero durante 1971 a 1975 exportó 900 cabezales maiceros a dicho país y algunas otras firmas que realizaron similares intentos en menor escala.

Las cosechadoras nacionales fueron construidas con un concepto de eficiencia en la trilla, separación y fundamentalmente en la limpieza del grano, sin demasiado énfasis en la capacidad de recolección, capacidad de tolva y equipamiento.

El variador de vuelta del cilindro fue siempre una materia pendiente aún en marcas líderes, como así también el confort/ergonomía del puesto de conducción, careciendo de elementos de seguridad para el operador. Dentro de las ventajas comparativas de las cosechadoras nacionales se destacó el bajo mantenimiento y la sencillez de adaptación a condiciones extremas de trabajo.

Dentro de las desventajas de las cosechadoras nacionales anteriores a 1985, se pueden mencionar la baja capacidad de trabajo, la ausencia de variador de cilindro, el inadecuado diseño de tolvas con baja capacidad, la baja ergonomía del puesto de conducción, el inadecuado diseño de los cabezales flexibles para la recolección de soja, el poco desarrollo de elementos de regulación para disminuir pérdidas, corroborado en el año 1990 con mediciones que indicaron la necesidad de elaborar un proyecto para reducir las pérdidas de cosecha PROPECO 1990/95, que redujo las pérdidas en más de un 30% en 5 años, mejorando los equipos y fundamentalmente la concientización de los productores y contratistas sobre la necesidad de evaluar pérdidas y mejorar la regulación de cabezales y cosechadoras, como también el control de malezas y el adelantamiento de la fecha de cosecha.

La maquinaria, tractores y cosechadoras argentinas fabricados hasta los años 80, fueron diseñados para satisfacer una demanda interna muy particular, por zonas, cultivos y sistemas de producción propios. Salvo raras excepciones no se fijaron objetivos de captura de mercados fuera del país.

No se siguieron normas constructivas y en muchos casos los diseños no superaban el año de vida sin profundos cambios. Esta particularidad, que presenta pocas excepciones, le otorga a la industria de la Maquinaria Agrícola Argentina una gran atomización de fabricantes, dado el bajo nivel de competitividad en calidad tecnológica necesario para crecer.

Una economía cerrada hasta el año 1980, generó una industria de Maquinaria Agrícola con sello argentino, desconectada del resto del mundo, con ausencia de principios generales de diseño, sin normas de fabricación y con ausencia de elementos de seguridad para el operario.

Maquinaria para ser acopladas a tractores menores de 100 CV en un alto porcentaje de arrastre, (ausencia de diseño para enganche de tres puntos).

Mundialmente el enganche de tres puntos se utiliza en labranza primaria y secundaria de poco ancho de labor, en carpidores, fertilizadoras, desmalezadoras, siembra, pulverizadoras y otros implementos menores para la recolección frutihortícola o bien arrancadoras de maní, poroto, etc.

También en USA el levante de tres puntos es utilizado en grandes implementos de labranza profunda como subsoladores o bien arados de rejas y sembradoras semimontadas.

Argentina, por la falta de calidad de los sistemas hidráulicos de los tractores, desarrolló implementos de arrastre que son utilizados en otra parte del mundo enganchados al sistema de tres puntos del tractor, originando falta de competencia internacional, desarrollos muy zonales y en muchos casos artesanales, que si bien solucionaron el problema de mecanización, con costos razonables, no permitieron el progreso tecnológico de las Pymes de maquinaria agrícola agropartistas argentinas. Como ejemplo del poco desarrollo tecnológico del tractor argentino actual, se puede mencionar que en el año 2000 no existe fábrica de tractores argentinos que posea un circuito hidráulico de centro cerrado y levante hidráulico de 3 puntos con control de esfuerzo en los brazos inferiores, mientras que en la mayoría de las marcas importantes poseen los 2 elementos como estándar. Otro ejemplo de carencia de equipamiento es el acople de TDP independiente.

 

Resumen de la Maquinaria Agrícola Argentina antes de la década del 80

  • Tractor argentino con características particulares y únicas en el mundo (menos de 100 CV).
  • Desarrollo de máquinas particulares y artesanales, normalmente con poco desarrollo industrial y mínima competitividad internacional (reducida posibilidad de exportación) y poca competitividad en calidad frente a la apertura de la economía.
  • Tractores de mas de 180 CV con predominio de doble tracción, articulado, de ruedas delanteras y posteriores iguales, ideal para contratistas de labranza.
  • Virtudes de la maquinaria Argentina: fabricadas a la medida de un mercado cambiante, confiables, capaces de trabajar con una intensidad que no es requerida en otras latitudes, con buen precio, provisión de repuestos y asistencia, para un mercado de series cortas, con una demanda muy oscilante que acompaña al inestable precio de los cereales.

 

A partir de los primeros años de la década del 80 se produjo una apertura de la economía posibilitando el ingreso de maquinaria agrícola importada; en algunos casos bien orientados como las cosechadoras de granos, picadoras autopropulsadas de origen europeo y de EE.UU. Además sembradoras de grano fino/soja para siembra directa desde Brasil.

Cubrieron la demanda en muchos casos insatisfecha por la maquinaria Argentina, en otros casos los productos importados no fueron bien seleccionados y mucho menos bien puestos en el campo, sin repuestos y asesoramiento técnico, lo que trajo algunos problemas de adaptación y continuidad de funcionamiento.

Luego en la segunda y definitiva apertura de la economía coincidente con la estabilidad económica de esta década (90 al 00), se ordenó mucho más la importación ya que fue a través de algún convenio con fabricantes nacionales John Deere Argentina, Mainero, Yomel, etc., o bien con importadores de experiencia en Latinoamérica como Cidef o Agrotécnia/Agritec, Deutz/Agco.

Esta etapa de importación que llega a nuestros días fue muy bien aprovechada por alguna empresa a través del convenio Mercosur, donde la mayor parte provino de Brasil (cosechadoras, tractores y algo de sembradoras) actualmente con una fuerte tendencia a los tractores y cosechadoras.

En los rubros de tractores y cosechadoras, los fabricantes argentinos perdieron competitividad y algunos fueron obligados a cerrar sus puertas y otros a reorganizarse administrativa y tecnológicamente citando ejemplos exitosos como Vassalli Fabril "Don Roque" que creció a un ritmo sostenido de casi el 20% anual acumulativo hasta el año 1998, ocupando el segundo puesto en el mercado con 220 cosechadoras/año vendidas en el país, para luego sufrir una retracción en sus ventas por la caída del mercado y la devaluación de Brasil que le quitó competitividad frente a las cosechadoras Brasileñas. Actualmente y luego de un esfuerzo tecnológico sin precedentes lanzó un nuevo modelo, la RV 170, una maxi cosechadora con toda la tecnología a nivel internacional, máquina que aspira competir con cosechadoras importadas de EE.UU. y Europa.

Paralelamente en 1997/98 se reabrieron fábricas de prestigio como Vassalli FEA e Industrias San Vicente "Bernardín" y surgieron algunas fábricas de cabezales como TecnoRural, Allochis, De Grande, etc. Las dos fábricas de cosechadoras reabiertas sufrieron de manera aguda la devaluación Brasileña y al estar con poco resto y productos nuevos les resultó difícil continuar en forma normal.

El adelanto tecnológico de la maquinaria agrícola en el mundo provoca una alta exigencia de competitividad de ingeniería de diseño, con trabajo interdisciplinario y mucha experiencia. Esto provoca un alto costo de diseño y puesta a punto, como así también en la ingeniería de continuación semirobotizada, lo que lleva a una escala de producción muy alta para ser competitiva, ventajas comparativas que parte del mercado valora.

De todos modos en el caso particular de Vassalli Fabril con su cosechadora Don Roque puede seguir siendo competitiva por razones particulares muy ventajosas, es una fábrica de diseño fabril relativamente nuevo, con gente de mucha experiencia, de alta calidad ingenieril, que desarrollan productos adaptados al uso intensivo de nuestro país, con muy bajo costo de mantenimiento y tecnología competitiva.

En el rubro tractores las cosas son más inciertas dado que la demanda a cambiado y por la Siembra Directa se redujeron en 30/40% las ventas, cambiando también el tipo de producto demandado, pasando de un tractor articulado, con cuatro ruedas iguales de 180 CV de potencia para labranza y sin mucho equipamiento, (mercado dominado por la fábrica cordobesa Zanello), a un tractor de tracción asistida de 150 CV, rígido, con mayor equipamiento tecnológico en número de marchas, sincronizadas, mayor eficiencia en el sistema hidráulico y en la toma de potencia (TDP) independiente, con posibilidad de trabajar a 540 o 1.000 rpm., mejores neumáticos, de mayor ancho y diámetro tendientes a reducir la compactación del suelo.

Actualmente el mercado se encuentra en las cifras más bajas de los últimos 20 años, con menos de 2500 tractores estimados para el año 2000. En contra parte el mercado brasileño se encuentra actualmente en recuperación con cifras de 2400 unidades en el mes de Agosto de 2000 lo que da una idea cabal de deterioro del mercado de tractores en Argentina.

En el rubro equipos de forraje de alta tecnología como cortadoras de disco con acondicionador o bien picadoras de picado fino con procesador de grano autopropulsados o de arrastre con detectores de metales y autoafilado de cuchillas, la competitividad de equipos nacionales es muy difícil dado el alto costo de desarrollo de diseño y construcción.

En el resto de los equipos agrícolas de mayor demanda (sembradoras para siembra directa, pulverizadoras de arrastre y autopropulsadas, fertilizadoras, acoplados tolva, cabezales de maíz y girasol, máquinas embolsadoras, secadoras, silos e implementos menores. La industria nacional presenta actualmente una situación de buena competitividad que debe defender con tecnología creciente y mejora de escala a través de asociativismo empresarial y reingeniería industrial, cambios que se consideran muy factibles de realizar a corto plazo siempre que se realice una profunda autocrítica y además se active el mercado interno (hoy a un 55% de las cifras normales).

Además el sector debe tomar el protagonismo que se merece en el seno del poder político para colaborar con los legisladores en la formulación de cambios que favorezcan el crecimiento y desarrollo de las Pymes ya existentes, como así también la creación de nuevos emprendimientos como fuente de crecimiento y de objetivos exportadores.

 

Situación Actual del Mercado

Actualmente el mercado experimenta una fuerte retracción en la demanda a partir del año 1997 debido a la caída de precios internacionales de los granos, un alto endeudamiento del sector y un alto costo del sistema financiero, no siendo claro el panorama futuro, que dependerá de la sumatoria de varios factores.

 

 


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Página web: www.agriculturadeprecision.org 

Los autores esperan que las personas que lean el trabajo, puedan realizar aportes o mejorar la precisión de los datos estimados y lo hagan utilizando las alternativas indicadas.